29 de mayo de 2011

Hedor a Enfermedad

Llevo día y medio casi sin salir de mi habitación, apenas para acercarme al cuarto de baño o a la despensa en busca de algo que beber y ya que apenas pruebo bocado que éste pugna por volver a salir. Me siento debatido, agotado y mareado, pero aún así, aún así conservo todavía algo de ese estado de felicidad que, aunque no sea abrumador, consigo que acompañe siempre. Y es que, además de otras cosas, estoy orgulloso. Orgulloso de mí mismo.

Pues sí, no voy a negarlo ni a fingir que no es verdad, estoy muy contento de mí. Hace dos días, justo el día antes de que empezase mis náuseas y vómitos, acabamos el primer año del curso. Y la verdad es que durante el curso han pasado varias cosas, muchas incluso. Y estoy muy orgulloso de cómo actúe durante ese tiempo. Porque son nuestros actos los que nos definen, no lo que decimos. Las palabras se las lleva el viento, pero nuestras acciones dejan huella en nosotros y en los demás. Y estoy contento de haber sido y haberme demostrado ser una persona de acción, aunque no sin que eso tuviera consecuencias, como el agotamiento y la decepción.

Pero, quizás, de lo que estoy más orgulloso de mí es del hecho de que he sido capaz de acabar este año. Teniendo en cuenta mi historial no se trata de una hazaña menor. Para bien o para mal sé que me cuestan los compromisos a medio o largo plazo, compromisos de lo que sea. La parte positiva asociada a eso, o al menos yo la veo como positiva, es mi inconformidad, mi capacidad de luchar hasta el final, aunque la batalla, o incluso la guerra, esté ya perdida, por aquello que pienso o en lo que creo.

Ahora mismo no sé si toda esta reflexión existencial sobre mí mismo procede de mí o acaso es fruto de mi estado. Será mejor que me tumbe a descansar en la cama, rodeado por ese hedor a enfermedad.

10 de abril de 2011

El Lastre en Mí

Con una pareja, dos de mis mejores amigos, entramos en el aeropuerto de Dublín. Tanto ellos como yo hemos llegado esta misma mañana temprano y, ahora, al mediodía, él y yo tenemos que coger un vuelo a Barcelona. Él para enlazar con otro vuelo a su Nueva York natal y yo… creo que era porque volvía. No lo tengo muy claro.

Mientras los dos nos dirigimos a la mesa de embarque, mi amiga y novia de él se aleja de nosotros para ir a la oficina de policía pues había perdido, o quizás era que se lo habían robado… El caso es que no tenía su documentación encima.

Hablando con la asistente de la compañía aérea, nos confirma que, aunque no vamos sobrados de tiempo tampoco vamos excesivamente justos. Aunque no recuerdo los detalles exactos, él y yo empezamos a bromear y, mientras estamos riéndonos a carcajadas, nos encontramos de nuevo con mi amiga, que se encuentra con otras tres chicas. Dos de ellas, de pelo rubio, una liso y la otra rizado; la tercera, de pelo castaño, liso y con gafas.

Entonces, mientras me quedó mirando a esta última chica, empiezo a revivir estos últimos instantes des de lo que parece el punto de vista de la chica de pelo castaño. Como mi amiga les habla de mí, como nos ve acercarnos mientras estamos bromeando y como va pensando que soy alguien prepotente y engreído.

Tras eso, vuelvo al tiempo actual, al lado de mis amigos, camino hacia la puerta de embarque. Delante de nosotros, caminando junto a la chica de pelo castaño, también estoy yo. Idéntico a mí en todo, excepto en que lleva una muleta en el lado izquierdo debido a una cojera en la pierna. La chica parece haber cambiado su opinión sobre mí pues ambos bromean continuamente e incluso ella se acerca a él, a mí, para ayudar con el equilibrio.

Por casualidad, miro la hora. Falta diez minutos para la salida del vuelo y mi otro yo va demasiado despacio. No sólo por la cojera, sino porque no para de entretenerse con la chica. Miro a mi amigo y tras asentir voy hacia mi otro yo.

Cojo su billete y aclaramos que viajaré yo a Barcelona en lugar de él. Mi amigo y yo cruzamos las puertas automáticas que dan a la sala de embarque.

Despierto.

29 de marzo de 2011

Dejadme que os Hable de...

Dejadme que os hable
de un lugar donde
el verdor está
allí donde mires.

Dejadme que os hable
del sitio al que
mi mente regresa
cuando necesita escapar.

Dejadme que os hable
de una isla
llena de verdes valles
y lagos encantados.

Dejadme que os hable
de allí donde
la gente te recibe
con una sonrisa.

Dejadme que os hable
de una tierra en la que
nacieron poetas
y vivieron soñadores.

Dejadme que os hable
del país donde
las hadas siguen
pareciendo reales.

Dejadme que os hable
de la vieja Irlanda.

28 de marzo de 2011

Si los Sueños se Hacen Realidad

(Dreams Come True, HammerFall)

Nunca pensé que volvería a sentir,
sentir la oscuridad desvanecerse
y ver salir el sol de la mañana.
Nunca pensé que volvería a sentirme vivo,
los sentidos borrosos y apagados de todas las mentiras.

Ahora, cuando sostengo tu cara
tan cerca de la mía,
veo un sitio donde el sol brillará,
contigo es divino.

Mirando en esos ojos,
sé que me perderé y nunca me encontrarán.
Bésame una vez
y me derretiré y moriré.
Bésame dos veces
y de tu lado nunca me iré…
Si los sueños se hacen realidad.

¿Me atrevo a confiar esta vez?
Ooh, las Campanas de la Fortuna,
¿las oiré repicar alguna vez?
Sólo aquellos que se han quemado antes
conocen el significado del llameante Infierno.

Era lo noche oscura,
tú eres el alba.
Salvándome, pues estaba condenado,
bajo tu luz, he renacido.

Mirando en esos ojos,
sé que me perderé y nunca me encontrarán.
Bésame una vez
y me derretiré y moriré.
Bésame dos veces
y de tu lado nunca me iré…
Si los sueños se hacen realidad.

Cuando los muros se nos caigan encima,
cuando todo lo que veamos sea miseria,
¿todavía creerás en mí?

Mirando en esos ojos,
sé que me perderé y nunca me encontrarán.
Bésame una vez
y me derretiré y moriré.
Bésame dos veces
y de tu lado nunca me iré,
hasta que llegue el invierno,
siempre a tu lado…
Si los sueños se hacen realidad.

27 de marzo de 2011

La Historia del Zarévich Viktor (VIII)

Cuando la Loba apareció con el zarévich en el vasto patio del palacio todo pareció tomar más vida. Elena la Bella sonrió, secando sus lágrimas; se oyó relinchar en la cuadra al Caballo de las Crines de Oro, y el Pájaro de Fuego esparció tal resplandor, que llenó de luz todo el palacio.

Al entrar Viktor en éste, vio todos los preparativos para el banquete de boda y que estaban ya reunidos los invitados a la ceremonia para acompañar a los novios Dmitriy y Elena. Ésta, al ver a su amigo, se le echó al cuello abrazándolo estrechamente, viéndose salvada de nuevo. En ese momento, volvió a aparecer la anciana bruja quien contó al zar cómo fue Viktor quién sacó a Elena de su reino, consiguió el Caballo de las Crines de Oro y obtuvo al Pájaro de Fuego; y, que después, mientras Viktor dormía, sus hermanos lo habían matado. Elena con lágrimas en los ojos, asintió a las palabras de la anciana, que sin añadir nada más, desapareció otra vez. El zar Aleksey, lleno de cólera, ordenó que expulsasen de su reino a sus dos hijos mayores.

Dos días después, Viktor acompañó a Elena, que iba a lomos del Caballo de las Crines de Oro al límite de su reino. En el cielo, el Pájaro de Fuego volaba libre.

- Gracias por todo lo que has hecho por mí, Viktor.

Y tras despedirse se alejó, hacia el horizonte. El zarévich se tumbó en la hierba, sin poder parar de pensar en la Loba Plateada que había desaparecido sin ningún aviso.

- ¿Me echabas de menos? - oyó su voz cristalina cerca de él.

Al girar la vista, Viktor quedó sorprendido. En lugar de la enorme loba de piel grisácea, se encontraba una bella joven con una larga cabellera plateada.

- ¿Eres tú, amiga mía?

- Sí, zarévich Viktor, soy yo. - dijo mientras se acercó a él - La anciana bruja es mi madre, y me pidió que te ayudará en tu empresa.

- Sin tu ayuda, jamás lo hubiera logrado. Y ahora que todo ha acabado, no volveré a verte. - dijo cabizbajo.

- No tiene porque ser así, Viktor.

El zarévich Viktor y la joven de melena plateada se besaron y vivieron juntos y felices hasta el final de sus días.

26 de marzo de 2011

Viejas Fotografías

En el fondo del cajón
guardo viejas fotografías,
recuerdo de ese verano
vivido tres años atrás.

Montañas de piedra caliza,
laderas pobladas de robles,
donde las ardillas anidan.
Escondiéndonos del sol
nos besamos en la sombra,
como dos adolescentes.

Aquella habitación de hotel
donde, sin perder la ocasión
me quitabas la ropa
y, llenos de pasión
hacíamos el amor
hasta el amanecer.

Un cielo lleno de buitres,
sus graznidos rasgando el aire.
Tu sonrisa de medio lado
que escondía tanto,
tu mirada ladina
que tardé en entender.

La cascada de agua
alimentaba el lago.
Lejos de miradas indiscretas,
liberamos nuestros cuerpos.
Piel contra piel,
un solo ritmo.

Siguen en el cajón
esas viejas fotografías,
recuerdo de ese verano
vivido tres años atrás.

25 de marzo de 2011

Peso de Palabras No Pronunciadas

Por cerca que esté de ella, incluso aunque la esté tocando, no puedo evitar sentir que hay un abismo entre los dos. El fantasma de aquello que quiero decirle pero no me atrevo habita en el espacio entre los dos. Me pregunto si es capaz de notarlo, si le ocurre algo parecido, si esa sensación extraña que tengo a veces es su fantasma.

Mientras hablamos, bromeamos, me falta el coraje, me puede la vergüenza y esas palabras no salen de mi boca, a veces, ni llegan a formarse. ¿Cómo expresar aquello que ni yo sé lo que es?

Mantengo la sonrisa y el buen ánimo, no sin conseguir evitar del todo que me afecte el peso de palabras no pronunciadas.

24 de marzo de 2011

Pensando en Tí

(Thinking of You, Kane)

Bueno, sé que dicen que todas las cosas buenas
acaban por llegar a un tipo de final.
Éramos tan buenos,
que supongo que nunca tuvimos un oportunidad.
Sigue y encuentra lo que has estado perdiéndote,
y cuando esa autopista esté cansada de escuchar,
verás que no soy tan fácil de olvidar.

Cuando la luna nueva brille a través de tu ventana,
o escuches una canción triste en la radio,
y no sepas porque, pero empieces a llorar.
O estés conduciendo en un día soleada,
y de ninguna parte llegue la lluvia,
y un recuerdo te aparezca por sorpresa.
Sólo soy yo
pensando en ti.

No intentaré detenerte,
aunque eso no significa que no quiera.
Si te conozco, ya habrás tomado una decisión.
Así que, adelante, si de verdad te vas,
pon un millón de kilómetros entre nosotros.
Pero todavía me sentirás,
como si estuviera allí a tu lado.

Cuando la luna nueva brille a través de tu ventana,
o escuches una canción triste en la radio,
y no sepas porque, pero empieces a llorar.
O estés conduciendo en un día soleada,
y de ninguna parte llegue la lluvia,
y un recuerdo te aparezca por sorpresa.
Sólo soy yo
pensando en ti.

Y estoy pensando en los caminos dónde estás,
estoy pensando en ti volviendo a casa.
Preguntándome si tienes la radio puesta.

Cuando encuentres tu camino a otra ciudad,
y alguien intente acostarse contigo
y un sentimiento aparezca repentino,
ése soy yo
pensando en ti.
Sólo soy yo
pensando en ti.

23 de marzo de 2011

Invierno de 1179

Roger se tumbó en el camastro. Afuera, el sol se había ya puesto y al día siguiente tenía que estar preparado temprano, pues tenían órdenes de partir al alba. Pero Roger sabía que el sueño le sería esquivo. Como le llevaba sucediendo los últimos días.

Nada ni nadie le había preparado para eso. Ni las historias que su padre le contaba en el regazo, ni su tiempo con el caballero de Montaca, y mucho menos los años de novicio en Chipre. Nada le había preparado para los horrores de la guerra.

Cuando finalmente conseguía, no sin esfuerzo, empezar a dormir, una y otra vez le volvían a la mente los recuerdos del campo de batalla. Los gritos de los moribundos implorando que alguien acabara su sufrimiento, el olor metálico y ligeramente dulzón de la sangre y las vísceras.

Los cuervos y buitres, por doquier alimentándose de los cadáveres, eran los únicos vencedores de esos combates.

Había momentos, sobretodo cuando se echaba a dormir, que llegaba a envidiar a sus compañeros. Su fundamentalismo les permitía dormir tranquilos por la noche y entablar combate sin duda alguna. Sin que se les pase por la cabeza que delante de si está otro ser humano como ellos.

22 de marzo de 2011

Ayudarte a Creer

Parece como
si todo el mundo
estuviese ciego,
nadie se diese
cuenta alguna
de tus virtudes.
¿Es así?

Sé que conmigo
de acuerdo no estás,
que no crees
que sea así,
que tus virtudes
pocas son
y de poca importancia.

Permíteme discrepar,
que exprese
lo que veo,
lo que pienso.
Eres magnífica,
de buen corazón
y alguien interesante.

Si tan sólo pudiera
hacértelo ver.
Eres tu peor enemiga,
dudando de ti misma,
criticándote continuamente.
Te crees merecedora
de poco y nada.

No escuches esa voz,
confía en ti.
Vales mucho,
mucho más
de lo que crees.
Si tan sólo pudiera
ayudarte a creer en ti.